La historia de Sicilia está repleta de cruzadas, luchas de poder, venganza y muerte. Pero también está llena de vida. Sicilia ha sido maltratada, poco más que tierra por conquistar. Hoy en día, los sicilianos son vistos como mafiosos gracias a la imagen que se les atribuye en las películas de Hollywood. Quizás sea sólo un estereotipo. O quizás haya algo de verdad pero también hay más. Este proyecto trata de encontrar otra realidad. Es un intento por comprender su vida y su ritmo, despertar y sentir el sueño siciliano.
Los juegos de los críos se confunden con los de los adultos, los fantasmas y las marionetas acechan y los muertos conviven con los muy vivos.
En 2017, tras varias experiencias en Sicilia que comenzaron diez años antes, decidí dejar Madrid para instalarme en La Kalsa, el centro histórico de Palermo. Allí he pasado los últimos años, incluidas pandemia, caída del boss perdido durante 30 años, retorno de otros tantos, cambios, o no, de política, vuelta a los orígenes, pasos adelante, pasos hacia atrás. Un sin fin de experiencias que he vivido y documentado teniendo siempre presente aquello que Sciascia y otros llaman sicilianità, desde un punto de vista antropológico, seguramente, pero jugándome el todo por el todo. Con dolor pero, también, con tanto amor. Ha valido, vale, la pena.